IAIDOIntroducción al Iaido
MENU PRINCIPALEl Sable Japonés: Aspectos mitológicos, históricos, metafísicos y artísticos2.2 : La evolución del sable desde los comienzos hasta los modelos Uchigatana (Katana y Wakizashi) Para poder hacer un buen seguimiento e la evolución del sable japonés, debemos partir de las espadas primigenias. Por ello, ahora hay que tener en mente la idea de un objeto recto que a los occidentales nos es muy familiar; y que irá curvándose hasta alcanzar su forma definitiva. En primer lugar recordemos que los primeros maestros forjadores llegaron a Japón desde China y Korea; estos comenzaron su labor con el cobre pasando después al hierro. Las primeras piezas podríamos decir que eran puras imitaciones de lo que hacían en sus países, pero a medida que el tiempo pasaba y estos maestros se iban asentando y creando escuela, también empezaba a vislumbrarse una ligera evolución. Y no solo una evolución sino un perfeccionamiento en las formas con notables diferencias entre las escuelas de forja; estas, serán el desencadenante de una serie de tipologías. En relación a todo esto, en lugar de nombrarlas según su variable cronología o simplemente por orden de aparición en la bibliografía utilizada, procederé a explicar un modelo de vital importancia, dejando la enumeración de los otros para más adelante. Con esto, aportaré una ilustración donde aparecen algunos de los modelos, dejando al libre albedrío de cada uno que forma fue antes y cómo se dio la evolución. Por mi parte aportaré mis propias hipótesis al respecto. Para poder hacer un buen seguimiento e la evolución del sable japonés, debemos partir de las espadas primigenias. Por ello, ahora hay que tener en mente la idea de un objeto recto que a los occidentales nos es muy familiar; y que irá curvándose hasta alcanzar su forma definitiva. En primer lugar recordemos que los primeros maestros forjadores llegaron a Japón desde China y Korea; estos comenzaron su labor con el cobre pasando después al hierro. Las primeras piezas podríamos decir que eran puras imitaciones de lo que hacían en sus países, pero a medida que el tiempo pasaba y estos maestros se iban asentando y creando escuela, también empezaba a vislumbrarse una ligera evolución. Y no solo una evolución sino un perfeccionamiento en las formas con notables diferencias entre las escuelas de forja; estas, serán el desencadenante de una serie de tipologías. En relación a todo esto, en lugar de nombrarlas según su variable cronología o simplemente por orden de aparición en la bibliografía utilizada, procederé a explicar un modelo de vital importancia, dejando la enumeración de los otros para más adelante. Con esto, aportaré una ilustración donde aparecen algunos de los modelos, dejando al libre albedrío de cada uno que forma fue antes y cómo se dio la evolución. Por mi parte aportaré mis propias hipótesis al respecto. Moroha-Zukuri , está compuesta por una hoja recta de doble filo. El shinogi la recorre por completo desde el “ tsuba” ( que aquí más bien habría que llamar guardamanos o cazoleta), hasta la punta del “ kissaki” . La “ tsuka ” o empuñadura tiende a ser metálica, pudiendo variase sus formas en favor de añadir elementos como la madera, que amortigüen los golpes recibidos en la hoja. Suele ser una elipse decreciente en sus extremos. En el extremo inferior, donde se encontraría el kashira , se halla una esfera metálica; pudiendo variar este motivo según los detalles decorativos. He observado en algunas, una cierta representación estilizada de formas vegetales, tales como un loto abriéndose. Otra curiosidad que me gustaría apuntar es que si esta empuñadura la aislamos del resto de la espada, encontramos una forma que recuerda al Vajra ; o instrumento de oración budista de ascendencia india. Otros autores han querido ver aquí el Yawara o arma cuya utilización se basa en la presión de puntos estratégicos de la anatomía humana (importando en ello las corrientes energéticas). Quiero destacar la importancia de esta pieza en primer lugar por su trascendente función mitológica y más tarde ritual y religiosa. Esta es la manera en que se plasma uno de los Tres Tesoros fundacionales de Japón: la Ame No Mura Kumo Tsuragi , que Susanoo-Wo regaló a su hermana Amaterasu y que a su vez ella regalaría al primer emperador. Esto lo debemos recordar, pues en el capítulo de iconografía veremos que muchas veces se representa al Dragón tragándose esta espada; aludiendo así a las ya relatadas andanzas del rebelde Susanoo-Wo . Kasumi © Zanshin-Madrid
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