IAIDOIntroducción al Iaido
MENU PRINCIPALEl Sable Japonés: Aspectos mitológicos, históricos, metafísicos y artísticosArmaduras (Yoroi) y otras armas: (la defensa y el ataque) Una vez explicado el significado del título en la introducción del capitulo anterior, voy a comenzar hablando de las armaduras, esperando que en este primer acercamiento se vea el doble carácter ofensivo-defensivo de estos objetos artísticos. La armadura, comúnmente llamada Yoroi, tiene una larga trayectoria histórica que podemos seguir casi en paralelo al sable japonés. Si bien después veremos que, como en todos los campos de las artes en Japón, recibió influencias del exterior; ya se puede hablar de armaduras guerreras en los periodos Jomon-Yayoi. De hecho fue gracias a estas (que vestían los ya mencionados guerreros de arcilla, Haniwa, en tumbas como la de Nintoku), que se ha podido especular acerca de la existencia de una casta de nobles guerreros en esta época tan temprana Esta fuente artística en tres dimensiones nos permite ver muchos puntos que se mantendrán en las posteriores piezas, inclusive más que en el terreno de la espada o sable. Desde este punto podemos establecer una armadura base o primigenia; ahora, teniendo presente que su evolución no será, como el caso del sable, homogénea, sino que irá adaptándose a las influencias que pueda recibir o a los devenires históricos que tenga que afrontar. Propongo presentarla primero con sus diferentes piezas y en lo relativo a ellas ir dando las pautas evolutivas que han sufrido respectivamente. Antes de desmembrarla textualmente, observemos el conjunto para darnos cuenta de sus cualidades. Como toda armadura, los Yoroi vienen a ser una manera de aumentar las defensas ante posibles ataques. La naturaleza nos ha aportado algunas, pero al no ser este suficiente, nos adecuamos un “exoesqueleto” artificial. Como ocurre con este tipo de protecciones se busca la movilidad y la máxima protección, en derredor a estos dos puntos se puede dar en unos casos una preferencia por uno u otro. Por ejemplo las armaduras occidentales tienen una gran preferencia por lo segundo, en parte porque están en su mayoría pensadas para la caballería, en el caso de Japón, sin renunciar a una nada envidiable protección, se ha optado por darle una cierta movilidad, de forma que el guerrero, aún desmontado pueda entrar en combate por sus propios pies. Hablamos de movilidad en la armadura japonesa, y sin duda alguna podemos también incluirle el calificativo de ligera. Quizá esto pueda a inducir a error, al estar hablando de una serie de armaduras que oscilan entre los 20-30 kilos, no cabe duda alguna que son mucho más pesadas que otras armaduras orientales, pero tampoco hay que olvidar la comparativa con occidente, donde la mera combinación de peto-espaldera o peto-yelmo ya escalaba hacia esas cifras en kilos. Ahora que hemos hablado de las armaduras de otros pueblos, podemos apuntar a que estas no sólo se diferencian en función de la cultura sino también de la misma anatomía del individuo de un determinado lugar. Por ejemplo en el caso de los japoneses, aparte del tópico de que son más bajos están otras apreciaciones. Los hombros los tienen más caídos, y las piernas más cortas, mientras el torso suele ser más o menos el mismo que el del hombre occidental. Se ha especulado sobre esto y se ha propuesto que es debido a la malnutrición y a la costumbre de sentarse sobre los talones, observando que los japoneses de hoy en día han alargado progresivamente las piernas, con la pérdida de estos dos factores. Estas cuestiones aún hoy se tratan puesto que en diversas artes marciales encontraremos posturas casi imposibles de imitar a los japoneses por naturaleza. Kasumi © Zanshin-Madrid
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