El Sable Japonés: Aspectos mitológicos, históricos, metafísicos y artísticos intrínsecos a él

1-2: Los comienzos de la armamentistica según la historia japonesa.

Históricamente, Japón ha estado sujeto a influencias procedentes del extranjero. Éstos acercamientos, han estado seguidos por sucesivos alejamientos de todo lo que pueda corromper a la entidad nacional. Con ello, los japoneses absorben ideas ajenas en los tiempos de contacto y las perfeccionan y personalizan en los tiempos de aislamiento. Quizá no se pueda decir con exactitud si ha habido o no influencias extranjeras en los primeros períodos de Japón. Sin embargo, sí se puede afirmar que surgieron aquí los tímidos comienzos de la futura civilización japonesa.

Mi misión aquí no es mostrar una evolución de la espada o sable japonés, sino establecer los comienzos históricos de la armamentística paralelamente a lo religioso.

Así pues, hablaremos de Período Jômon. Su datación es un tanto inconcreta, pues algunos autores sólo la admiten desde el 5000 a.C. , la mayoría la sitúa en el 10000 a.C., y otros profesionales aseguran la existencia de figuras u objetos Jômon desde el 14000 a.C. No obstante, el fin de este período sí se puede asegurar con certeza hacia el 300-350 a.C., con la efervescencia del período Yayoi .

Los habitantes de la era Jômon eran un pueblo neolítico compuesto por cazadores recolectores y vivían en pequeñas chozas medio excavadas en el suelo para aprovechar tanto el calor, como la humedad de la tierra. La palabra Jômon traducida al japonés viene a significar huella de cuerdas. Esto se debe a las decoraciones de vasijas y figurillas de arcilla llamadas Dogu o Doki, que recordaban a cuerdas. Por otro lado, sus utensilios suelen tener complejas formas flamígeras.

Al comprender un período histórico tan grande, podemos ver que las armas que utilizaron siguieron una clara evolución:

A principios de la era, utilizaban quijadas de animales a modo de hacha, y cuernos o maderas astilladas a modo de objeto punzante.

Más tarde, nos encontramos con el trabajo de la piedra, configurando puñales y hachas.

Y finalmente, llegaron a complicados sistemas de “misiles” u objetos punzantes catapultados, alcanzando, así, el camino del arco.

El período Yayoi marcará el comienzo de importantes influencias extranjeras, procedentes, principalmente, de China,Corea y Mongolia. A finales de la anterior era, y principios de ésta, la población se fue sedentarizando. Pero fue en ésta nueva era, cuando se llegó a cotas jamás alcanzadas, como el cultivo del arroz mediante riego, en el campo de la agricultura, la utilización del torno en el campo de la cerámica, la fundición o trabajo del bronce en el campo de la metalurgia, o la confección de prendas en el campo textil.

Lo que a nosotros nos interesa es la metalurgia como medio para la fabricación de armas, tales como puñales, o pequeñas espadas con una incipiente curvatura que tenderá a desaparecer en favor de una hoja más recta ( más continental ). Desde finales de esta era (300-350 d.C) se irá configurando el primer período de la historia de la espada japonesa, el Período Jokoto , que abarcará del siglo IV al IX. Estas hojas rectas recibirán el nombre de Chokuto , y podemos distinguir cuatro variedades:

1.- Hira-Zukuri. De un solo filo, sin arista longitudinal (shinogi).

2.- Kihira-Zukuri. Igual al anterior, pero con shinohi muy cerca del filo.

3.- Kissaki-Moroha-Zukuri . Doble filo, próximo a la punta.

4.-Moroha-Zukuri (también llamada Ken). De doble filo, con shinogi y sección romboidal. Éste será el tipo que perdurará en la evolución del sable japonés.

La institución, por parte de Amaterasu, (con el regalo de los tres objetos fundacionales),del primer emperador legendario japonés Jinmu, será el hecho que permita una fusión entre lo mitológico y lo histórico. Y de éste nombramiento, surgirán unas circunstancias político-sociales muy importantes. En los antiguos períodos predominaban las culturas matriarcales, cuyo reflejo se verá en la diosa Amaterasu. Pero, a partir del período Yayoi y durante su continuación en el Kôfun, se interpretará éste nombramiento como un relevo tomado por el poder patriarcal, ocupando los hombres, por gracia de Dios, el poder total.

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